Por la alfabetización mundial

El analfabetismo supone una condena a la pobreza y la exclusión

En el Día Internacional de la alfabetización 2018, que se celebra el 8 de septiembre, el mundo vuelve los ojos hacia los más de 750 millones de personas -de las que casi 500 millones son niñas y mujeres- a las que el analfabetismo puede condenar a la pobreza y la exclusión.

A pesar de que el analfabetismo y, principalmente, el analfabetismo funcional (personas que tienen conocimientos básicos de lectura, escritura y cálculo pero que no son capaces de utilizar estos conocimientos de forma eficiente en las situaciones de la vida cotidiana) están presentes en todos los países del mundo, es en las naciones más pobres donde estas carencias se manifiestan con mayor intensidad.

Para Manos Unidas «la educación y, como primer paso, la alfabetización, es la principal herramienta para lograr que las personas puedan salir de la pobreza y para impedir que ésta se transmita de generación en generación», asegura María José Hernando, del departamento de Estudios de Manos Unidas. Porque la educación, además de ser un garante para el desarrollo de las personas, «favorece la creación de conciencia crítica, es fundamental para acceder a mejores oportunidades de trabajo y contribuye al desarrollo de los países», afirma Hernando.

El trabajo de Educación para el Desarrollo que lleva a cabo Manos Unidas hace hincapié en denunciar las estructuras sociales y culturales injustas que un alto porcentaje de la población acceda a la educación en sus diferentes niveles y, con ella, a la satisfacción plena de la mayoría de los derechos que, como seres humanos, les amparan.

Con este objetivo, en el año 2017, Manos Unidas aprobó 199 proyectos educativos por importe de 10,2 millones de euros, en África, Asia y América.

Mujer y analfabetismo

En el Día Internacional de la Alfabetización 2018, Manos Unidas quiere denunciar, también, que el analfabetismo ahonda la brecha de género y reclama el acceso a la educación de las mujeres, en igualdad de condiciones con los hombres. En el siglo XXI, cuando la tecnología y los medios deberían favorecer el acceso a los conocimientos y a la información para todos «es inaceptable que casi 500 millones de mujeres y niñas continúen privadas del acceso al conocimiento y, con ello, de las oportunidades que conlleva la educación», lamenta Hernando.

Por este motivo, el componente de género, que está presente en todos nuestros proyectos, es un requisito fundamental en los educativos. «Porque nuestra experiencia, y los datos constatados por diferentes organizaciones e instituciones, avalan que la inversión en la educación de las niñas y la consiguiente capacitación de las mujeres se traducen directamente en una mejor nutrición, salud y rendimiento económico para sus familias, sus comunidades y, por último, para sus países», explica María José Hernando.

«Una mujer formada y educada tendrá las herramientas para cambiar el curso de su vida: probablemente se casará más tarde, tendrá hijos en edad adulta, llevará a sus hijos, y también a sus hijas a la escuela y transmitirá sus conocimientos en su familia y en su comunidad», afirma Hernando.

Apoyamos la alfabetización de mujeres en Senegal

Según datos de la UNESCO, en África subsahariana hay cerca de 203 millones de personas de más de 15 años que no saben leer ni escribir. Además, en esta región del mundo, que alberga a la mayor parte de los países más pobres del mundo, casi la mitad de las mujeres son analfabetas.

El Convenio tiene como objetivo lograr el desarrollo socioeconómico de la población más vulnerable de la zona y, especialmente, de las mujeres. Además, se busca fortalecer el tejido social para mejorar la participación en la gobernabilidad, en una región caracterizada por un bajo nivel de desarrollo económico y por notables carencias en el ejercicio de otros derechos humanos, especialmente el derecho a la alimentación.

Para Manos Unidas y su socio local, la Asociación CPAS, la alfabetización es indispensable para lograr la educación para todos y clave para erradicar la pobreza, alcanzar la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.

En el marco del convenio se han formado a 1.500 personas, un 90% mujeres, que han adquirido competencias básicas de lectura, escritura y cálculo, así como conocimientos de organización y gestión para el desarrollo de actividades que permitan mejorar sus ingresos. Esta alfabetización se hace en lengua local, el diola, ya que una gran mayoría de la población rural no habla el francés, el idioma oficial de Senegal.

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