Nueva vida con el refugio del Papa

Así ha cambiado la vida de una de las familias sirias musulmanas que el Pontífice trajo consigo cuando viajó a Lesbos

Han comenzado una nueva vida en Italia lejos de su querido Damasco y del resto de su familia pero también lejos horror de la guerra, de la tristeza y de la incertidumbre.

Y ese nuevo comienzo tiene una fecha: el 16 de abril de 2016, cuando el Papa Francisco les sacó de un campo de refugiados de Lesbos y los rescató de la desesperación. “Salir del campo de refugiados nos salvó porque en aquel lugar había demasiada gente, había muchas familias desesperadas y, en aquel momento, el futuro era toda una incógnita para todos” explicó Wafaa Kawkji.

El final de la pesadilla

Doce horas antes de subir a este avión, se les comunicó que viajarían a Italia. Terminaba así para esta familia al menos una parte de la pesadilla que comenzó en Siria en 2015, cuando tuvieron que marcharse. Tras pasar por Líbano, recalaron en Turquía. Desde allí, en una precaria embarcación, llegaron por mar hasta Grecia, una travesía que Wafaa aún es incapaz de describir con palabras.

Después de un mes en Grecia, con el Papa llegó para ellos una de las mejores noticias de su vida. Como Kawkji explicaba.  “En primer lugar nos sorprendió mucho, mucho porque era como un sueño. Con todo lo que pasamos en Siria recibir esta noticia. Nos hizo sentir muy afortunados”. 

El Papa, su refugio

Estas pocas fotos les recuerdan la normalidad de la vida en una Siria de cristianos y musulmanes donde ninguno preguntaba a otro por su fe. Osama trabajaba en una imprenta y Wafaa era peluquera. Lo perdieron todo con la guerra, incluida su casa, pero al menos, en medio de la barbarie, les quedó la vida para buscar refugio lejos de un lugar donde ya no se podía vivir. “El Papa Francisco significa para nosotros la caridad, la seguridad. No puedo expresarlo con más palabras. Nos lo ha dado todo”. Contaba Osama Kawakji.

Por eso, agradecen a Francisco que mostrara al mundo que no se puede cerrar la puerta a quienes más lo necesitan.“El Papa Francisco nos ha devuelto la esperanza. Ha abierto el camino para que los países europeos abrieran sus puertas para recibir a personas como nosotros. Me duele cuando veo que los países cierran sus fronteras porque estamos huyendo de la guerra, vivimos en un estado de miseria. La gente no sabe dónde ir  y cuando les cierran la puerta en la cara eso les lleva a la desesperación”.

Una desesperación que ellos ya no sienten, sobre todo, porque ahora pueden pensar en un futuro de paz para los pequeños Omar y Masa.

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