Los episodios de Casañas y Jubany

Entérate sobre los rasgos más característicos de estos dos purpurados de Barcelona, desde su mentalidad política hasta las anécdotas más curiosas

Los Familiares, el brindis y la agresión de Casañas

En el escudo del cardenal Salvador Casañas consta aparece un pino, ya que fue rector de esta parroquia: Santa Maria del Pi (Basílica) de Barcelona. También hay unas montañas con dos cruces, ya que fue profesor del seminario de Barcelona, ​​o sea de Montealegre. En una parte del escudo está la cruz de la catedral de Barcelona pues fue canónigo de esta Sede y dos letras la B y la O (Beat Oriol) porque fue el gran promotor que gracias a él el beato José Oriol convirtió santo. 

Nuestro cardenal era barcelonés por los cuatro lados, sin embargo ya en la infancia era huérfano e ingresó a la «Casa de Niños Huérfanos» de Barcelona por ello se decía que no tenía familiares. Cuando fue canónigo le salieron algunos de ellos, y una vez nombrado obispo ya tenía muchos familiares; pero cuando se convirtió cardenal y volvió a Barcelona fueron multitud y les preguntó dónde estaban cuando estaba en el orfanato. Buena muestra de esto último es el árbol genealógico de Casañas que se conserva en el Archivo Diocesano de Barcelona. En él – muy pequeño – consta: Salvador Casañas y Labrador. Obviamente hay multitud de parientes.

Del cardenal Casañas es muy destacado también el brindis que hizo en la embajada española en la Santa Sede de Roma, cuando él – recientemente creado cardenal – con no poca sorpresa de los invitados que lo consideraban liberal, brindó a favor de la » tradición«. Creían que al ser el sustituto del obispo Caixal que fue exiliado del obispado de Urgell por ser carlista, él sería partidario del sector isabelino o liberal; pero no era así: se manifestó a favor de la tradición de la Iglesia y de España en la celebración de dicha embajada de su cardenalato.

Otro episodio fue el atentado de una apuñalada que recibió el día de Navidad de 1905 y del que salió indemne. La agresión fue junto al manantial del claustro de la Catedral según consta en una lápida de mármol blanco fijada allí.

La mentalidad política y el reconocimiento a la Iglesia de Jubany

Se ha dicho – posiblemente con acierto – que dos cardenales facilitaron mucho que la denominada «transición española» (a. 1975 …) se llevara a buen término. Eran el cardenal Jubany de Barcelona y el de Madrid, cardenal Tarancón. Es cierto que ambos fueron portavoces de todo el episcopado español: muchas reuniones, discursos, conferencias, artículos, se hacían de común acuerdo entre estos cardenales y aun en documentos papales ellos intervenían (como podían ser los mismos nuevos acuerdos concordatarios) directamente con el santo Padre. Obviamente, podríamos decir que el Dr. Jubany  destacaba como gran pensador: «siempre seré prudente, reflexivo, avanzado pero». El núcleo del pensamiento del cardenal de Barcelona lo encontramos posiblemente en dos conferencias en Vic (a. 1977) y el Club Siglo XXI de Madrid (a. 1979). En la portada de ambas ediciones se dice textualmente: 1) La iglesia y las diversas formas políticas, anotaciones en el folleto «Pio IX» de Jaume Balmes; 2) Neutralidad Política de la Iglesia. Fundamentos y consecuencias.

Jaume Balmes, cuando Pío IX fue elegido papa, escribió un librito que escandalizó a todos sus seguidores, al demostrar que el cambio a seguir de la Iglesia era una apertura más amplia y aceptar algunos principios de las nuevas ideas sobre la libertad y el progreso. En definitiva venía a romper en parte algunos principios «tradicionalistas». El Dr. Jubany también venía a decir que había que respetar las diversas formas políticas existentes en los plurales ámbitos de España. Y en la segunda conferencia proponía para la Iglesia de nuestro país la más amplia mentalidad política: había que tener un respeto sincero y eficaz hacia los pensamientos de los sectores que aparecían muy a menudo contradictorios entre sí. Por este motivo no se veía aconsejable que se erigiera un partido político confesional católico como estaba estructurado, por ejemplo, la DC italiana.

También, el Dr. Jubany manifestaba su total adhesión y reconocimiento a la Iglesia; así en el acto de entrega de la medalla de oro de la Generalidad de Cataluña (7/01/1991) decía textualmente: Todo lo debo a la Iglesia. Por eso creo sinceramente que esta medalla que me dais no me la debéis dar a mí, sino a ella: la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, la que no sólo evangeliza el mundo, sino que como en el resto de Europa, estuvo también presente en el nacimiento y la consolidación de Cataluña. Y cuando digo la iglesia, no sólo me refiero a la institución eclesial ni únicamente a su jerarquía, sino a todos sus miembros, a todos los pueblos santos de Dios la que integra y constituye en este misterio de comunión y salvación que hace visible Jesucristo en medio de nuestro mundo.

Mn. Josep M. Martí Bonet

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