«La comida no es una propiedad privada»

El papa Francisco, en la audiencia general, hace una catequesis sobre la segunda parte del Padrenuestro

La comida no es una propiedad privada, que nos entre bien en la cabeza”. En la audiencia general, el papa Francisco dedicó su catequesis a hablar de la segunda parte del Padrenuestro. En esta, el católico presenta a Dios sus necesidades simbolizadas en el pan. Se trata, pues, de un alimento que significa todo lo necesario para la vida, tanto el mismo alimento como el agua, la vivienda, las medicinas y el trabajo.

El «verdadero milagro»

El Papa explicó que, en la segunda parte del Padrenuestro, cada cual presenta sus necesidades a Dios. Una súplica, según dice, «que surge de la misma existencia humana». Porque todos tenemos nuestros problemas concretos y cotidianos. Es importante decir, pero, que son estos los que nos demuestran que «no somos autosuficientes» puesto que, «dependemos de la bondad de Dios».

“La comida no es una propiedad privada. Ayudados por la gracia de Dios, es provisión para compartir y oportunidad para salir al encuentro de los otros, especialmente de los pobres y necesitados”. Así, Francisco recordó el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Explicó que, en este caso, el “verdadero milagro” realizado por Jesús no fue tanto la multiplicación, sino también el hecho que todos compartieran.

También, el pontífice invitó a compartir el pan de cada día. Además, denunció la situación de tantos niños hambrientos en el mundo, especialmente en Yemen, Siria y Sudán del Sur. Por otra parte, remarcó la angustia de muchos padres que no pueden dar el pan a sus hijos. Explicó de dónde parte la oración cristiana, que es desde “la realidad, del corazón y de la carne de las personas que viven la necesidad”.

Manos Unidas contra el hambre

Con estas palabras, Manos Unidas se ha animado a seguir con su misión fundacional. Y es que, tal como afirma la ONG, su lucha está en contra “el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, el dolor, el subdesarrollo y la falta de educación”. Por lo tanto, Manos Unidas tiene dos líneas claras de trabajo:

  • Sensibilización: “Nos hará bien detenernos un poco y pensar en los niños que pasan hambre”, dice el Papa. Y es que, tal como indica Manos Unidas, “una de las prioridades es dar a conocer y denunciar ante la sociedad española la existencia de la hambre”. Se trataría, pues, de hacer frente, de manera colectiva, a las causas que la provocan y encontrar soluciones.
  • Cooperación al desarrollo: La ONG reúne los medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos. Todos ellos, para atender las necesidades básicas. Así, según la entidad, “el desarrollo es un proceso que tiene que llevar a transformaciones y cambios sociales». El objetivo? Conseguir unas condiciones de vida digna. Una frase sobrecogedora: “Si Dios es nuestro Padre, ¿cómo podemos presentarnos ante Él sin el resto?”. Una oración que despierta una actitud de empatía y solidaridad.

Fuente: Manos Unidas

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