Claret se añade a la Semana por la Unidad de los Cristianos

La editorial presenta "Visions del Cristianisme oriental", una obra sobre la riqueza del cristianismo de tradición oriental escrito por Sebastià Janeras

(Editorial Claret) Este martes por la tarde se ha presentado en Barcelona el libro de Editorial Claret «Visions del Cristianisme oriental». Es una obra de difusión sobre la riqueza del cristianismo de tradición oriental escrito por Sebastià Janeras, uno de los máximos expertos internacionales en este ámbito. Con este acto la Editorial Claret ha sumado a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, una iniciativa conjunta de las diversas Iglesias cristianas (católicos, ortodoxos, protestantes…) que este año se celebra del 18 al 25 de enero todo el mundo para favorecer el diálogo entre las diversas tradiciones cristianas.

Además del autor, en el acto en la Sala Pere Casaldàliga de la Librería Claret ha intervenido Antoni Matabosch, experto en ecumenismo, y la ha presentado el claretiano Màxim Muñoz, presidente del Consejo Editorial Claret. La presentación ha contado con el cantos del Coro Irini, una conjunto coral que nació en Barcelona en los años 80 para acompañar las celebraciones litúrgicas de rito bizantino. Entre el público también se ha hecho presente el arzobispo de Urgell y secretario de la Conferencia Episcopal Tarraconense, Joan-Enric Vives, y varios miembros de la comunidad de la Parroquia Ortodoxa de la Protección de la Madre de Dios de Barcelona.

En la presentación, Sebastià Janeras destacó los elementos ecuménicos del libro. Tales como la portada, con la imagen del Santo Sepulcro de Jerusalén, que ya es una declaración de intenciones. El sepulcro vacío es la muestra más clara de lo que une a todos los cristianos: la resurrección de Jesús. Asimismo Jerusalén «es la Madre de todas las Iglesias y el lugar donde fue el primer encuentro en 1964 entre un papa, Pablo VI, y el Patriarca de Constantinopla, Atenàngoras«. El encuentro entre los jefes de varias iglesias cristianas ahora parece habitual, pero Janeras explicó que un año antes de este encuentro lo escribió como posibilidad en una revista ecuménica y le retuvieron la publicación porque entonces se veía demasiado atrevido.

Otro elemento ecuménico del libro es la explicación sobre el sentido de los iconos en las Iglesias orientales. Durante el primer milenio hubo varias disputas sobre este tema entre comunidades cristianas de Oriente y de Occidente, y «incluso se hicieron concilios contra la veneración de los iconos«, con problemas que también provenían por las interpretación de las traducciones de los textos del griego al latín. Janeras lo ha puesto como ejemplo de que con diferentes palabras y desde diferentes tradiciones «estamos diciendo todos lo mismo».

El libro también recoge una amplia descripción de la liturgia de las Iglesias Orientales en la que se puede descubrir cómo hay elementos de la liturgia romana que celebramos en Occidente que se inspiran en la liturgia oriental. La mirada del cristianismo oriental sobre la luz o elementos centrales de la fe como el Espíritu o la Virgen, son otras aportaciones del libro que ayudan a una aproximación entre las diversas tradiciones cristianas.

Janeras finalmente ha referido especialmente a la parte del libro que retrata las Iglesias más perseguidas en Oriente y que hoy están en peligro de desaparecer, especialmente en

Siria, Irak y el sur de Turquía. Además del drama humano, la desaparición también representa perder un patrimonio espiritual y cultural de un valor que no se puede cuantificar. Por ello, Janeras recordó con emoción cómo conoció una familia que había tenido que emigrar forzosamente, pero que conservaba como un tesoro «un libro de oraciones en siríaco, que habían podido salvar, medio quemado, con el que ellos rezaban y en el que encontraban su identidad étnica y cristiana».

Antoni Matabosch ha hecho la presentación de los contenidos del libro donde se puede ver que entre el cristianismo romano y el ortodoxo «hay poca controversia dogmática pero somos muy lejos culturalmente» y como «bajo diversas formulaciones existe la misma fe».

Matabosch explicó que son «dos tradiciones que han crecido en paralelo y mientras se perdía el conocimiento entre unos y otros se han ido alejando». Ahora, la presencia de comunidades ortodoxas en Cataluña también ha favorecido el conocimiento mutuo. En veinte años se ha pasado de una comunidad ortodoxa en Cataluña a 52 centros y, por ejemplo, «se han cedido templo católicos a comunidades ortodoxas para que pudieran celebrar su liturgia».

En la presentación Màxim Muñoz ha remarcado la importancia de «personas como Sebastià Janeras que hacen de puente entre el mundo católico y ortodoxo». Asimismo, la presentación del libro firmada por Bartolomé I, arzobispo de Constantinopla y Patriarca Ecuménico, es una muestra del reconocimiento internacional de Sebastià Janeras. En el prólogo, Bartolomé I le reconoce «su sabiduría» y «todas las cosas buenas que ha hecho por la consolidación y la difusión de la verdadera enseñanza de los Padres, de la espiritualidad ortodoxa, y del valioso tesoro espiritual de la Iglesia de Constantinopla en el cariñoso y amado pueblo catalán, pero también en el resto del mundo cristiano de Occidente».

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