Beatificación de los 16 mártires de Barcelona

La Sagrada Familia acoge la celebración de los beatos que presidirá el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Becciu

La Sagrada Familia ha acogido la beatificación de los 16 mártires de la archidiócesis de Barcelona; 13 religiosos de las congregaciones de San Pedro Ad Víncula, Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, Franciscanas de los Sagrados Corazones y tres laicos. El Card. Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede ha presidido este mediodía la ceremonia de beatificación de 16 mártires de la archidiócesis de Barcelona. Ha presidido la celebración junto con el arzobispo de Barcelona, Card. Joan Josep Omella. También, han concelebrado; el Card. Lluís Martínez Sistach, Arzobispo emérito de Barcelona; y los dos obispos auxiliares de la archidiócesis barcelonesa, Mons. Sergi Gordo y Mons. Antoni Vadell.

Esta Causa aprobada por el Papa está integrada por 9 religiosos de la Congregación de San Pedro ad Vincula, 3 religiosas de la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, 1 religiosa de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones y 3 laicos protectores de los religiosos de San Pedro ad Vincula. Todos ellos forman parte de Comunidades en Cataluña. La Capilla dedicada a los mártires en el Claustro de la Catedral de Barcelona, hace referencia a todos ellos.

Vísperas, Beatificación y Acción de Gracias

Los 16 mártires tuvieron una celebración de beatificación muy completa. Los tres templos más importantes de Barcelona se vistieron de gala para recibir un fin de semana lleno de celebraciones. Empezó el viernes 9 de noviembre a la Basílica de Santa María del Mar donde el templo lleno a rebosar celebró la vigila que daba el pistoletazo de salida en las beatificaciones de los hermanos y hermanas de las tres congregaciones. El sábado 10 ser el siguiente, y más importante, de los pasos.

La Sagrada Familia abrió las puertas a todos los feligreses adeptos a las congregaciones. Había llegado el día. El Card. Becciu y el Card. Omella fueron los encargados de beatificar a los 16 mártires en una misa solemne. Para finalizar, al día siguiente, 11 de noviembre, fue la Catedral de Barcelona la que se vistió de gala para acabar con un fin de semana frenético. Se hizo la misa de acción de gracias que clausuró las beatificaciones de los 16 mártires.

Los beatos un modelo a imitar

El Card. Angelo Becciu ha señalado a su homilía que «en los beatos que hoy celebramos, la Iglesia reconoce un modelo a imitar» y ha añadido que «estos testigos de la fe vivieron con generosidad y coraje los valores de la vida religiosa, hecho que provocó el ensañamiento de sus perseguidores» y también ha dicho que «estos hermanos y hermanas nos dicen hoy, pero con todo esto ganamos con creces, gracias a Aquel que nos ha querido» y, finalmente, ha manifestado que «la gloria de los mártires permanece, mientras que los regímenes de persecución pasan».

El Card. Joan Josep Omella ha tenido unas palabras de agradecimiento dirigidas al Card. Angelo Becciu en que ha indicado que «en compañía de los hermanos obispos de nuestra archidiócesis de Barcelona y de las iglesias hermanas en que los beatos nacieron, desarrollaron su misión y entregaron sus vidas por amor, deseo dar las gracias al Cardenal Becciu, representando del papa Francisco en esta celebración: Gracias, señor Cardenal, por habernos visitado y haber traído a casa nuestra la alegría de dieciséis nuevos mártires.»

Víctimas entre 1936-1937 

Los 16 mártires fueron víctimas, en los años 1936 y 1937, de la persecución religiosa sobrevenida en los años treinta. El proceso de beatificación se intensificó al inicio de los años 2000. Por orientaciones diocesanas y vaticanas se unieron las tres Congregaciones indicadas y los laicos. El grupo incluye sacerdotes, personas consagradas y laicos; jóvenes y gente mayor; hermanos estudiantes y superiores; obreros, padres de familia y educadores: todos ellos servidores, por el Evangelio y el amor a Dios, hasta el momento de su entrega martirial.

La alegría de las Congregaciones

Las Congregaciones comunican el gozo de contar con hermanos y hermanas señalados por la fidelidad, el amor y lo entrega. Ellos son testigo de fe, de caridad y de perdón, son modelo y referencia para todos nosotros. Niños, jóvenes y adultos encontramos en ellos, intercesores y guías en nuestro camino. Los nuevos beatos transmiten un mensaje actual y de amplitud eclesial. En el año del Sínodo de los Jóvenes, presentan una experiencia eclesial de fe, de entrega y de discernimiento vocacional.

Los Superiores Generales de estas Congregaciones expresan su satisfacción por haber celebrado esta beatificación en la Basílica de la Sagrada Familia. Agradecen encarecidamente el sentido de comunión y, así mismo, la acogida del Cardenal Joan Josep Omella, Arzobispo metropolitano de Barcelona, del Rector de la Basílica, Mn. Josep M. Turull, y del Presidente Delegado del Patronato, señor Esteve Camps, y de todo el personal de la Basílica.

Sobre la Causa

Ahora, hará casi 8 años, el 26 de noviembre de 2010, el cardenal emérito de Barcelona, ​​Lluís Martínez Sistach, clausuraba el Palau Episcopal el proceso diocesano para la beatificación de estos, entonces llamados presuntos mártires de la archidiócesis. Años más tarde, el pasado 18 de diciembre el Papa aprobó el Decreto de Beatificación de estos 16 mártires. Después, el 23 de febrero de este año, la Secretaría de Estado anunciaba, oficialmente, la fecha de la celebración para este 10 de noviembre, en la Basílica de la Sagrada Familia.

Los 16 mártires

Son nada menos que 16 los religiosos que integra la causa aprobada por el papa Francisco, los cuales forman parte de Comunidades en Cataluña. De hecho, la Capilla del Claustro de la Catedral de Barcelona, ​​dedicada especialmente a los mártires, hace referencia a todos ellos.

Cada uno de los mártires que serán beatificados tienen una historia que ha sido estudiada previamente. Una trayectoria cristiana, que ha marcado la Iglesia de Barcelona, cada uno desde su congregación y vocación. Entre ellos, nueve pertenecen a la Congregación de San Pedro ad Vincula: Padre Teodoro (Cirilio) Illera del Olmo; Hno. Joaquin (Jacinto) Gómez Peña; Hno. Máximo (José) Franco Ruiz; Hno. Bernardo (Emilio) Puente González; Hno. Estanislao de Kostka (Ismael) Tajadura Marcos; Hno. Ángel de la Iglesia Ocina, Hno. Ricardo (Albino) Guerra Villaizán; Hno. Acacio Ma. Calleja Santamaría. En relación a la Congregación de San Pedro, figuran, también, tres laicos protectores de esta: Gregorio Díez Blanco; Camila Díez Blanco; Eliseo Moradillo García.

Por otra parte, tres de las mártires pertenecen a la Congregación de Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor tres de las religiosas: Hna. Andrea (Ramona) Solans Ballesté; Hna. Ma. Auxilio (Josefa) Noguera y la Hna. Patrocinio (María) Vilanova. De la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones también está la Madre Carlota de la Visitación (baudeleriano) Duque Belloso.

Víctimas entre 1936-1937

Los 16 mártires fueron víctimas, en los años 1936 y 1937, de la persecución religiosa sobrevenida en los años treinta. El proceso de beatificación se intensificó a principios de los años 2000. Por orientaciones diocesanas y vaticanas se unieron las tres Congregaciones indicadas y los laicos. El grupo incluye sacerdotes, personas consagradas y laicos; jóvenes y ancianos; hermanos estudiantes y superiores; obreros, padres de familia y educadores: todos ellos servidores, por el Evangelio y el amor a Dios, hasta el momento de su entrega martirial.

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