«Pensé… ¿Cómo llevo la vida de un Santo al cine?»

El actor Andreas Muñoz, protagonista de la película "Ignacio de Loyola", explica las claves para su interpretación y las enseñanzas que ha aprendido del Fundador de los Jesuitas

Este mes de junio se estrena el biopic sobre uno de los santos más relevantes del cristianismo y el fundador de la Compañía de Jesús, «Ignacio de Loyola». La película ha sido dirigida por el filipino Paolo Dy y registrada en diversos escenarios de España, donde se ha seguido aquellos lugares donde estubo el Santo, como su hogar de Navarra o Manresa, donde se inspiró por los ejercicios espirituales . Con la presentación de la película, que llega este viernes 16 de junio en los cines, ha venido también Andreas Muñoz, el actor español que pone en escena el protagonista del filme.

Humanizar un santo

Cuando Muñoz fue al casting, explica que no sabía a quien interpretaría exactamente. «Sabía que se trataba de un soldado, un buen espadachín, vanidoso, que sabía montar a caballo, terco y con una gran transformación en su vida- explica el actor-. Después cuando me dijeron que era Ignacio de Loyola. .. en ese momento pensé como llevo la vida de un santo en el cine?». «Fue, hablando con el director- continúa – cuando me di cuenta que no se trataba de hablar de la vida de un santo sino la vida de una persona que durante el camino lo hacen santo». «Un soldado de Navarra que pasa a ser peregrino y da su vida a los demás», añade.

Reconstrucción del personaje

Andreas Muñoz, explica cómo, con el fin de reconstruir toda su historia, han tenido que rebuscar entre cartas del mismo San Ignacio con Catalina de Aragón, así como, entre textos de varias personalidades de su tiempo que hablaban de él; «Un cortesano con trece hermanos huérfano de madre cuando nació hecho que su padre siempre le reprochó» explica el actor. Así hasta, poco a poco, hasta reconstruir a San Ignacio de Loyola, «al principio egocéntrico, muy perfeccionista y un líder nato» – destaca Andreas-, y después, un peregrino que dará su vida para los demás.

Para preparar el papel, Muñoz leyó Amadís de Gaula, tal como había hecho Loyola, y luego los Ejercicios Espirituales que el Santo escribió en la cueva de Manresa. «Todo el equipo me ha ayudado a poner en escena el personaje, incluso, los religiosos Compañía de Jesús y los textos y la autobiografía del Papa Francisco, muy importante para la construcción del personaje», destaca el intérprete.

 

Fuego vs. agua

«El soldado y el peregrino, son dos personajes diferentes que se alimentan el uno del otro» apunta Muñoz. Según explica, cuando preparaban el personaje con el director, hablaban de la primera parte como el fuego, «el soldado más animal» y después del agua, «la parte de peregrino, la calma la espiritualidad». «Ambos se complementan llegando a un equilibrio, donde la aceptación de uno y otro dan lugar a la Ignacio de Loyola«, añade.

Andreas Muñoz explica que en la primera parte disfrutó como «un niño cuando juega con la espada» y, en la segunda, pasó a «otro nivel, a algo universal que no se puede ni explicar». Asegura que tanto uno y como otro le han «ayudado mucho como persona y actor». «He aprendido sobre todo la paciencia y la escucha, muy importante hoy en día donde todo es tan rápido«, añade. «También muchos que la han visto -continúa el actor- dicen que el papel les ha ayudado mucho, ya que es un personaje que estaba perdido, como muchos que no saben qué hacer con su vida. Como vemos con Ignacio de Loyola, aunque creer vamos perdidos, nunca estamos solos «, explica Muñoz.

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