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La Acción Social Montalegre celebra las bodas de plata

El Opus Dei organiza una misa de acción de gracias con el arzobispo Omella por los cincuenta años que llevan trabajando en la Iglesia de Santa María

Este mes de junio la iglesia Santa María de Montalegre celebra los 50 años que pasó a manos del Opus Dei. Para la celebración de estos cincuenta años las familias a quien ayuda la entidad y los voluntarios de Montalegre han organizado una misa de Acción de Gracias, donde el primer agradecimiento fue el del arzobispo de Barcelona Mons. Joan Omella, por la labor social que la Iglesia que realiza el barrio des de que llegó.

Proyectos por el Raval

El lugar donde había habido la antigua Casa de la Caridad hasta el 1533, reabrió el 1967 el templo con la acción de la Obra que continuó ayudando el barrio del Raval con diversas iniciativas solidarias puestas en marcha por la Acción Social Montealegre. Esta entidad se dedica a la atención familiar con el apoyo de la Fundación Raval Solidari, y cuenta con Braval un centro socioeducativo y Terral, dedicado al desarrollo de la mujer.

Magda Hernández es la presidenta de la Acción Social Montealegre que, según explica, ayuda a unas 350 familias. “Tenemos un núcleo de unas 1.300 personas que son las que reciben la ayuda directa de la Acción Social Montealegre que ha nacido en la Iglesia y la hace vivir. Ayuda a la Iglesia a estar en forma y en activo”, explica Hernández. A más de esta ayuda que se ofrece de forma continuada  para las familias, jóvenes y madres, se organizan formaciones para la preparación de cara al mundo laboral y un sistema de visitas para las personas mayores. “Todos los que somos de la Acción Social somos Montealegre” añade.

Luz de las ciudades

Durante la misa de acción de gracias Mons. Joan Omella, agradeció todos los años que la parroquia ha “iluminado las familias con esta iglesia” que ofrece un lugar donde poder ir a hablar con Jesús y donde poder recibir el calor de su amor. “Las parroquias, las iglesias, son como las farolas de la calle- explicaba el arquebisbe-, que iluminan la noche. A veces no somos conscientes de que están hasta que la luz no está. Son pequeños rincones, oasis que dan luz, esperanza y sentido a la vida… Hacen que nos encontremos con el amor de Dios”. Omella subrayó como estos frutos de la parroquia son un aliciente de confianza en Dios, que todo lo hace “nuevo y lo mantiene”. Una confianza que pidió a los hombres y mujeres que ese mismo día se confirmaban a quienes les pidió también seguir proclamando el Evangelio.

En las ofrendas, los miembros de la Acción Social ofrecieron una representación de los alimentos con los que alimentan a tantas familias, de los libros para todos aquellos chicos y chicas a quienes ayudan con los estudios y una pelota por la infancia que todos los niños y niñas del barrio merecen.

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