Paraules del Cardenal en l’acte commemoratiu del genocidi armeni

Palabras conclusivas del Sr. Cardenal Arzobispo de Barcelona, Dr. Lluís Martínez Sistach, en la conmemoración del genocidio armenio. Facultad de Teología de Catalunya, 18 de mayo de 2015

Hemos conmemorado el centenario del genocidio armenio. El siglo pasado la humanidad conoció tres grandes tragedias inauditas: la primera, que generalmente es considerada como el “primer genocidio del siglo XX” – como decía la declaración conjunta de Juan Pablo II y Karekin II, de 27 de diciembre de 2001 – que se infligió al pueblo armenio, los asirios, los caldeos y los griegos. Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos. Fue la oscuridad del mysterium iniquitatis. Como sabemos, las otras dos tragedias han sido el nazismo y el estalinismo.

La familia humana parece que no quiere aprender de sus errores y en un lugar y otro se desencadenan contiendas bélicas, sin tener en cuenta que “la guerra es una locura, una masacre inútil” (Homilía en Redipuglia, 13 de septiembre de 2014).

Con este acto queremos manifestar el afecto de esta Iglesia metropolitana de Barcelona y de esta Facultad de Teología de Catalunya, a vuestro querido pueblo armenio que fue la primera nación cristiana, convertida en el año 301. Un pueblo con una historia bimilenaria y que custodia un admirable patrimonio de espiritualidad y cultura y con un gran espíritu emprendedor.

Para los cristianos el perdón forma parte de la Buena Nueva del Evangelio. Por esto, invocamos – como nos decía el Papa Francisco – “a la Divina Misericordia para que nos ayude a todos, en el amor a la verdad y a la justicia, a curar toda herida y apresurar gestos concretos de reconciliación y de paz entre las naciones que aún no logran llegar a un acuerdo razonable sobre la interpretación de estos triste acontecimientos” (Discurso al Sínodo patriarcal de la Iglesia Armenia-Católica, de 9 de abril de 2015).

Como el Obispo Morgades que denunció el exterminio de armenios, también hoy hemos de tomar mayor conciencia del aumento de la persecución y conculcación de la libertad religiosa de muchos cristianos en diversos países del mundo. Últimamente la persecución y muerte de los cristianos por motivos de su fe ha aumentado un 300%. Son los mártires del siglo XXI.

Nuestros hermanos que dieron su vida en aquella tragedia, de la Iglesia católica armenia y la Iglesia apostólica armenia, realizaron el “ecumenismo de la sangre”, que tiene que dar frutos, ya que como afirmaba Tertuliano, la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.

Con afecto ofrezco mi abrazo de fraternidad al pueblo armenio y a los cristianos armenios. Gracias.

 

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