Paraules de salutació del Cardenal Sistach la 2ª etapa del Congrés de Pastoral de les grans ciutats

Paraules del Cardenal Arquebisbe de Barcelona, Dr. Lluís Martínez Sistach, en l’inici de la 2ª etapa del Congrés Internacional de Pastoral de les Grans Ciutats, Barcelona, 24 de novembre de 2014.

Con mucha satisfacción les doy la bienvenida a Barcelona, a esta Iglesia metropolitana y ciudad acogedora que participa de cuanto es propio de las grandes ciudades del mundo. Les agradezco muchísimo que hayan aceptado mi invitación para participar en esta segunda etapa del Congreso Internacional de Pastoral de las Grandes Ciudades.

Como recordarán, este Congreso Internacional que he organizado en Barcelona es fruto de unas conversaciones con el cardenal Bergoglio pocos días antes del Cónclave de marzo de 2013 y con el Papa Francisco apenas elegido Obispo de Roma. Me manifestó su preocupación e interés especial por la pastoral de las grandes ciudades, como la gran Buenos Aires. Su preocupación e interés coincidían con mi preocupación e interés. Siempre he pensado que los pastores de grandes urbes del mundo deberíamos relacionarnos más para compartir los desafíos y las experiencias de nuestra pastoral evangelizadora en las megápolis.

El Papa Francisco está en el origen de este Congreso Internacional, ha seguido de cerca su organización y realización y ha querido recibirnos en Audiencia privada el próximo 27 de este mes en el Vaticano, como coronando con sus palabras los trabajos de las dos etapas del Congreso.

Como saben bien, los días 20-22 de mayo de este año celebramos la primera etapa. Participaron sociólogos, pastoralistas, teólogos y expertos en otras especialidades de primera línea, para presentar nueve ponencias por las mañanas sobre la realidad de las grandes ciudades del mundo hoy. Por las tardes los nueve ponentes y los quince expertos nos reuníamos para reflexionar sobre el contenido de las ponencias con el fin de llegar a concretar contenidos, aspectos, conclusiones, etc. que pudieran ayudar a los pastores de grandes ciudades a reflexionar como todo ello incide positivamente o negativamente, favorece o dificulta la presencia de Iglesia y su misión de la evangelización en la megápolis. Fruto de este trabajo de las tardes es el Documento de síntesis que se ha mandado a todos Uds. junto con el texto de las nueve conferencias, con el fin de que hayan podido reflexionar sobre estos contenidos y preparar el diálogo que haremos estos días.

Los expertos, en el mes de mayo, nos han ofrecido a los pastores este diagnóstico: vivimos en un planeta mayoritariamente urbano, la geografía urbana es heterogénea y la gran ciudad es ambivalente, con formas de deterioramento de la vida. Para entender la gran ciudad es decisivo el discurso cultural. El problema fundamental que tienen las personas es el miedo, la violencia y el aislamiento social, así como la desconfianza delante de las instituciones, con la aparición de fenómenos nuevos (individualismo y nuevos movimientos sociales) y el recurso a dos instituciones tradicionales: la familia y la religión.

Ante estas constataciones, expusieron unas propuestas: una mirada contemplativa para descubrir la presencia de Dios en las ciudades y éstas son un espacio para el encuentro con Cristo y con los demás. La actividad misionera y evangelizadora y una Iglesia en salida, es la forma pastoral más propia de la pastoral urbana. Pablo, ciudadano de Tarso y de Roma, se convertirá en el gran misionero urbano del inicio del cristianismo. El encuentro con los pobres es un elemento definitorio de la pastoral de las grandes ciudades y de la misión que la Iglesia debe realizar en ellas. En la gran ciudad la misión se realiza por contacto personal y la parresia  constituye una actitud espiritual fundamental del discípulo misionero. La Iglesia es el paradigma misionero en las grandes urbes. Sobre la base escriturística se puso de relieve los lazos entre las nociones de Iglesia, casa y familia lo que permite desarrollar modelos o tipos de iglesia doméstica o de casa: tipo “pequeña comunidad” o “comunidad eclesial de base”; tipo “sector humano”; tipo “padre y madre catequistas” y tipo “familia de los enfermos”; tipo “piedad popular”.

El actor principal de la comunicación del Evangelio en una gran ciudad es la Iglesia particular y el obispo diocesano ha de mostrar el rostro concreto de una Iglesia encarnada A partir del siglo IV aparece la parroquia urbana que es “en un lugar de la ciudad la Iglesia para todo y para todos”. Parroquia personal más que territorial. En la ciudad la parroquia ofrece tres servicios: ser centro de identificación simbólica en medio de la extensa cuadrícula urbana, ser puerta de acceso inmediato y libre a la fe cristiana y a la existencia eclesial, y ser institución de proximidad en relación al entorno urbano y a la vida de los ciudadanos. Se afirma que las dimensiones comunitarias y misioneras de la parroquia entran en tensión con la función de servicio para todo y para todos. Aparecida propone una nueva pastoral urbana en la cual la parroquia sea “comunidad de comunidades”.

Una “forma Ecclesiae” atractiva para la gran ciudad ha de modelarse sobre la espiritualidad y la moralidad ya que afectan directamente al hombre urbano del siglo XXI y a sus problemas existenciales. La gran ciudad necesita que las iglesias estén abiertas y sean un lugar de silencio, de encuentro y de oración. La Iglesia ha de presentarse al mundo como Iglesia orante y maestra espiritual.

La Iglesia particular que vive en la ciudad ha de ser plenamente urbana, es decir, ha de tener estructura, lenguaje y hábitos que pertenezcan a la ciudad y se inscriban en ella. La Iglesia urbana tiene como punto de partida un acto de fe (Dios vive en la ciudad), que se vive en la esperanza (salir a la ciudad y a sus periferias existenciales y urbanas) y que se concreta en la caridad (descubrir la huella de Dios y amar a aquellos mundos que Él ha amado primero). Se afirmó también, que una Iglesia que quiera ser realmente urbana ha de efectuar tres pasos de gran incidencia pastoral: ha de pasar del que es territorial al que es cultural y del que es conceptual al que es simbólico y existencial, y del que es clerical al que es laical.

Una Iglesia autorreferencial tiene dificultades para conocer y comprender el hombre de la ciudad (Delarbe), tiende a continuar evangelizando desde la estabilidad y no desde la movilidad (Galli, Lozano), no ve la ciudad como un proceso, sino como un problema (Spadaro), no se da cuenta que la realidad escapa a la organización (Roccucci), en el fondo no cree la Iglesia sea una de las grandes esperanzas –¿quizás la única? – de la gran ciudad en este momento de la historia (Castells, Elzo).

La Iglesia está llamada ser “el alma de la ciudad” (Roccucci), la que puede “llevar al corazón de la cultura de nuestro tiempo el sentido unitario y completo de la vida, que ni la ciencia, ni la política, ni la economía, ni los medios de comunicación le pueden proporcionar (Cardenal Bergoglio)

En las propuestas sobre ser pastor en la gran ciudad, se afirma que los dos sentidos espirituales fundamentales del pastor remiten a la vista y al oído. La ciudad pide una mirada de fe en virtud de la cual descubre que Dios vive en su ciudad (DA514) Además, el pastor escucha, mejor dicho, ausculta la ciudad. Siente sus latidos, sus anhelos, su sufrimiento, la soledad de los pobres, que son “rostros sufrientes de Cristo” (DA 393, 540)

La nueva Jerusalén es el paradigma de la gran ciudad. Esta está llamada a instaurar dentro de ella un mundo diverso, una sociedad cimentada en la convivencia, una humanidad iluminada por “la gloria de Dios” y “por el Cordero” (Ap 21, 23; 22, 5). El pastor ha de reencontrar el paso de Dios por la ciudad e ir proponiendo la “forma Ecclesiae” que corresponde al pueblo que le ha sido confiado.

¿Cuál ha de ser nuestro trabajo estos días en Barcelona? Tal como está configurado el Congreso, en esta segunda etapa que es la de los pastores, vamos a dedicarnos a reflexionar especialmente sobre los contenidos del Documento de síntesis. Es decir, reflexionaremos y dialogaremos sobre los contenidos que nos han ofrecido los técnicos sobre la realidad de las grandes ciudades en donde la Iglesia vive, trabaja, evangeliza y realiza su misión. Considero que puede enriquecer nuestro diálogo y reflexión, la posibilidad de exponer alguna experiencia de pastoral evangelizadora que realizamos en nuestras ciudades.

El Documento de síntesis tiene tres partes: 1) Constataciones; 2) Propuestas; 3) Conclusiones. Las conclusiones son fruto de las constataciones y de las propuestas. E trattano su questo contenuto: A/ Lo sguardo sulle grande città; B) L’uscita missionaria nella grande città; C) La forma ecclesiae o il paradigma missionario della Chiesa nella grande città; D) La Chiesa come soggetto che comunica il Vangelo nella grande città; E) Essere pastore nella grande città.  Así, parece conveniente que nuestro trabajo, nuestro diálogo, nuestra reflexión, se centre en los contenidos de las conclusiones, sin que ello impida poder tratar si se estima interesante otros contenidos que no figuran en dichas conclusiones. En las conclusiones de este Documento se explicitan muchas preguntas que suscitan los contenidos que nos han ofrecido los expertos y nos ayudarán en nuestro diálogo y nuestras posibles conclusiones.

El trabajo que realizaremos los pastores contará con alguna ayuda, además de los contenidos del Documento de síntesis y las nueve ponencias. Nos ayudarán un moderador, el Dr. Armand Puig, Decano de la Facultad de Teología de Cataluña, y dos expertos, el Dr. Carlos María Galli, profesor de la Universidad Católica de Buenos Aires, y el Dr. Alphonse Borrás, Vicario general de Lieja. Los dos han sido ponentes en la primera etapa del Congreso. Su ayuda no consiste en que nos den conferencias sino en orientar nuestra reflexión cuando sea preciso y sólo cuando sea necesario para el buen fruto de nuestro trabajo.

¿A qué conduce el trabajo que los pastores realizaremos estos días en Barcelona? Fundamentalmente nuestro trabajo ha de ser el de dejarnos interpelar como pastores a la luz de lo que nos han dicho los expertos; a dialogar sobre estos contenidos y cuanto nosotros como pastores podamos añadir o corregir; a enriquecernos con posibles experiencias diocesanas que expongamos; a conocernos más como pastores de grandes ciudades del mundo para que en el futuro nos podamos ayudar cuando en nuestras Iglesias particulares precisemos de la experiencia de cuanto hayamos expuesto.

¿Tenemos que llegar a conclusiones para poder ofrecer al Papa Francisco el próximo día 27 y para llevarnos a casa? Pienso que no necesariamente, pero pienso también que sería conveniente poder llegar a unas conclusiones sobre cómo consideramos que el trabajo que nos han ofrecido los técnicos hemos de tener presente en la pastoral de nuestras Iglesias diocesanas. El vicedecano de la Facultad de Teología de Catalunya, Dr. Joan Planellas, estará presente en la sala y procurará tomar nota del diálogo y señalar las coincidencias o posibles conclusiones o puntos fuertes que pueden ayudarnos en le evangelización de nuestras grandes ciudades.

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