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El Papa Francisco encomienda la JMJ a la Virgen de Aparecida

[TRADUCCIÓ PENDENT] [NOTA DE PRENSA JMJ] “Nos vemos en 2017”, promete el Papa El Papa Francisco viajó hoy al Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, situado a 150 millas al suroeste de Rio de Janeiro. El Papa realizó la primera parte del trayecto en avión, para llegar a Aparecida en helicoptero debido al mal tiempo. Tras […]

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[NOTA DE PRENSA JMJ]

“Nos vemos en 2017”, promete el Papa

El Papa Francisco viajó hoy al Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, situado a 150 millas al suroeste de Rio de Janeiro. El Papa realizó la primera parte del trayecto en avión, para llegar a Aparecida en helicoptero debido al mal tiempo.

Tras saludar al superior de la comunidad de los Redentoristas, el Padre Domingos Sávio da Silva, que gestiona el santuario, el Papa se desplazó ante la multitud congregada que lo aclamó efusivamente. Al entrar en la Basílica, el Papa rezó ante la imagen de Nuestra Señora de Aparecida en la capilla de los Doce Apóstoles.

El Arzobispo de Aparecida, Cardenal Raymundo Damasceno Assis, presidente de la Conferencia Episcopal Brasiliana (CNBB), dió la bienvenida al Romano Pontífice. El Cardenal presentó una réplica de la imagen de la Virgen de Aparecida, que atrae todos los años a 12 millones de peregrinos. El Cardenal señaló que, visitando la Basílica, el Papa visitaba simbólicamente todo Brasil.

El color oscuro de la estatua de la Virgen, explicó en su intervención, es el resultado del barro del río en que fue encontrada y del humo de las velas, pero “ha sido interpretado como una referencia al sufrimiento de los pobres y marginados, expecialmente de los negros, a través de la historia de Brasil”. 

Durante la celebración de la Misa, en una basílica abarrotada, el Papa Francisco confió la JMJ a la protección de Nuestra Señora y animó a los asistentes a mantener la esperanza, abriéndose a ser sorprendidos por Dios y vivir con alegría.

Unas 12.000 personas participaron en la Misa dentro de la Basílica, mientras decenas de miles de peregrinos se congregaron fuera del Santuario, a pesar del frio y la lluvia. Estas peregrinos fueron recompensados al final de la Misa con un saludo improvisado del Papa que salió al balcón y habló en español.  

En su homilia el Papa Francisco se refirió a la V Conferencia General del CELAM en Aparecida (2007), que describió como “un gran momento para la Iglesia”. El Documento final, añadió, nació del diálogo “entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protección materna de María”. Es de María, dijo el Papa, que la Iglesia aprende “el verdadero discipulado”, añadiendo que, por ese motivo “la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María”.  

Francisco pidió la ayuda de María para transmitir a nuestros jóvenes “los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno”. Para ello, sugirió “tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”.  

Recordando que el mal está presente en el mundo “pero no es el más fuerte”, pues “el más fuerte es Dios y Dios es nuestra esperanza”, añadió que la soledad y el vacío lleva a la gente a buscar la satisfacción en “ídolos pasajeros” como el dinero, el éxito, el poder y el placer. El Papa animó a los presentes a ser “luces de esperanza”. 

En referencia a la historia de Aparecida, cuando tres pescadores fueron sorprendidos al pescar en su red la imagen de la Virgen, el Santo Padre señaló: “Dios nunca deja de sorprender, como el vino nuevo del Evangelio”. “Si nos acercamos a él, si permanecemos con él, lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con él”. Además, el Papa invitó a “vivir con alegría”. “El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto del que parece estar de luto perpetuo”.

Al final de la Misa, acompañado por vítores, saludó a algunos de los invitados presentes, entre los que se encontraban delegados de otras religiones e iglesias, antes de aparecer en el balcón para bendecir a los peregrinos.

Cuando empezó a hablar los que habían seguido la ceremonía desde fuera de la Basilica, los peregrinos comenzarón a clamar: “Francisco! Francisco!” Bromeando comentó que el no hablaba brasileño y que les hablaría en español. “Gracias por estar aquí” les dijo. “Le pido a la Virgen que bendiga a vuestras familias, vuestros hijos, vuestros parientes y toda la nación”.

Bromeando de nuevo sobre si la multitud le entendería al decir en español “¿una madre se olvidaría de sus hijos?”. Los fieles respondieron al unísono: “!No!”, y él dijo: “No, una madre no se olvida de sus hijos, cuida de ellos”.

Finalmente bendijo al pueblo con la réplica de la imagen de la Virgen pidiendo oraciones por él: “Lo necesito”, prometiendo que volverá a Aparecida en el 300 aniversario de su aparición en el rio Paraiba, “nos vemos en 2017”.  

Miles de personas siguieron al papamóvil en su trayecto desde el santuario al seminario del Buen Jesús, donde ha almorzado con el sequito papal, los obispos de la provincial y los diez estudiantes del seminario.

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